La química entre Emmy Rossum (quien filmó la película con solo 16 años) y Gerard Butler aporta una intensidad única a los personajes.

La trama sigue a Christine Daaé (Emmy Rossum), una joven soprano que se convierte en la obsesión de un genio musical desfigurado (Gerard Butler) que vive oculto en las catacumbas de la Ópera de París. Aterrorizando al teatro para que Christine reciba los papeles principales, el "Fantasma" la guía en su arte.