Las interpretaciones, especialmente la de Ellen Burstyn como la malvada abuela, fueron un punto ampliamente destacado por su intensidad y veracidad. Por otro lado, las críticas negativas señalaron que, aunque se incluían todos los puntos importantes de la trama, la película se sentía apresurada, con un ritmo que le impedía profundizar adecuadamente en los personajes y generar la tensión necesaria.
El inicio de la tragedia en el confinamiento. Las interpretaciones, especialmente la de Ellen Burstyn como